José María Unsain y Soco Romano, en el Museo Naval.

Romano y Unsain dejan la gestión del Museo Naval después de 25 años

SAN SEBASTIÁN. 14/03/2017 07:54 |0

Los técnicos de la empresa Airu Zerbitzu Kulturalak alegan «razones personales y profesionales» para no presentarse a una nueva convocatoria

La empresa Airu Zerbitzu Kulturalak, cuyos responsables son José María Unsain y Soco Romano, no continuará al frente de la gestión del Museo Naval, a partir de abril. Romano y Unsain, que desde la apertura del museo, hace 25 años, hasta la actualidad han dirigido el centro, comunicaron ayer que debido a «razones personales y profesionales» han decidido no volver a presentarse a una nueva convocatoria para la contratación del servicio de gestión del Museo Naval.

«Son muchos años de actividad y consideramos que la gestión, con sus luces y sombras, ha contribuido a los objetivos que nos trazamos al principio», apunta a este periódico Unsain, sin querer ir «más allá» en los motivos por los que han tomado una «decisión realmente dura» que les ha dado «un poco de vértigo». «Cada uno tiene sus razones: Soco las suyas y yo, las mías», asegura. Tras un cuarto de siglo de andadura, explica que «ya ha llegado la hora» de dejar el «campo libre» para una nueva gestión del museo.

En palabras de Unsain, la institución naval se ha convertido durante estos 25 años en una «herramienta útil para avanzar en el conocimiento de la historia y la recuperación y divulgación del patrimonio marítimo vasco». La empresa dirigida por Romano y Unsain se ha presentado, y ganado, durante los últimos 25 años periódicamente -«cada cuatro años»- los concursos públicos que convocaba la Diputación de Gipuzkoa, institución de la que depende el museo. «Han sido situaciones de tensión en las que siempre peligraba el puesto de trabajo, y esta vez decidimos que no nos presentábamos», confiesa Unsain.

Pioneros en Gipuzkoa

En poco más de medio mes, los responsables de Airu se despedirán de un espacio que «para nosotros es entrañable», aunque con la satisfacción de «haber conseguido completar parcialmente los objetivos». «Hemos tocado los temas más relevantes de la historia marítima del País Vasco, y hemos conseguido cerrar unos ciclos de trabajo en los campos de la investigación, publicación, exposición y pedagógico...» Aunque, Unsain reconoce también que quedan «multitud de cosas pendientes». Entre los recuerdos que conserva de la prolífica andadura al frente del museo, destaca las exposiciones: 'Los vascos y el Pacífico', 'Balleneros vascos', 'La gran pesca del bacalao' y 'San Sebastián, ciudad marítima', porque «reunieron materiales muy valiosos».

En el ámbito de la investigación, uno de los pilares más sólidos de la actividad del centro, con la publicación bienal de la revista 'Itsas Memoria' como referencia más importante, Unsain pone en valor los «ocho números de un calibre importante, de entre 700 y 900 páginas cada uno, que han contado con más de 200 colaboraciones externas». «No hay un museo en Gipuzkoa que tenga una publicación especializada como la nuestra con tanta continuidad. Tampoco entre los museos vascos».

Por último, en lo referido a las tareas de protección y recuperación del patrimonio marítimo, esta dirección cifra en cuarenta las embarcaciones rescatadas, «un trabajo que, en su momento, no se tenía en cuenta, ya que las embarcaciones no se consideraban patrimonio cultural». «En Gipuzkoa fuimos pioneros en la recuperación de naves», descubre orgulloso Unsain. «Hay un patrimonio acumulado: materiales, publicaciones... y una trayectoria que marca una referencia. Los que se hagan ahora cargo de la gestión lo harán mejor que nosotros, pero se aprovecharán del trabajo hecho».

«Parar, pensar y reflexionar»

Sobre la asistencia de los donostiarras al Museo Naval, Unsain indica que «contábamos con un 'club de fans' que nos apoyaba en todas las actividades que organizábamos», aunque es consciente de que «todo es mejorable y se podía haber llegado a más gente». Unsain lamenta, también, que el museo siempre ha tenido el «handicap del espacio destinado a las exposiciones temporales». «Ha supuesto un condicionante, pero siempre lo hemos subsanado con exposiciones de pequeño y mediano tamaño muy cuidadas».

Cuestionado sobre los próximos retos, Unsain ahora tan solo tiene en mente «parar, pensar y reflexionar sobre qué rumbo tomar». En este momento la idea que tiene el todavía codirector del Museo Naval es «desconectar», tras un trabajo intenso. «La gente se piensa que el museo es abrir, cerrar y recibir visitantes, pero realmente la actividad es muy intensa, además hemos sido muy poca gente en el equipo humano del museo».

Los contratos firmados por Unsain y Romano establecen que a finales de mes deberán dejar sus puestos de trabajo al frente del centro naval, para que en abril se incorpore ya el nuevo equipo. Se acaba de cerrar el plazo de la convocatoria pública para la gestión del Museo Naval, y en estos momentos los técnicos de la Diputación Foral se encuentran analizando las propuestas que se han puesto sobre la mesa. «Podríamos haber seguido, no lo sé. Puede que hubiera proyectos mejores», se convence Unsain, para expresar poco después que «si me preguntas en 1991 si íbamos a seguir en 2017 al frente no te lo habría asegurado. Siempre hemos tenido esa incertidumbre, ya que hemos competido con empresas muy competentes».

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